Bosques verdes: donde la madera vuelve a respirar

Nov 13, 2025 | Cachupín

«Siempre me han fascinado los bosques. Su silencio lleno de vida, la luz que se cuela entre las ramas, el verde que cambia con cada paso».

Supongo que vivir en Asturias tiene mucho que ver con eso. Aquí el verde lo envuelve todo y de alguna manera también se fue colando en mi trabajo.

Desde hace tiempo dibujo bosques. No son bosques realistas, sino más bien recuerdos o sensaciones, montañas al fondo, una pradera, árboles de formas redondeadas o cónicas que se tiñen de distintos tonos de verde. Es un motivo sencillo, pero en esa sencillez encuentro algo muy profundo, una calma que me acompaña cada vez que empiezo a pintar uno.

En estas piezas el material tiene un papel muy importante. El cielo casi nunca lo pinto del todo. Me gusta dejar que se vea la madera con sus vetas, sus ondas, esas marcas que el tiempo fue dejando. Hay maderas que parecen tener ya su propio paisaje dentro y lo único que hago es dejarlo salir. A veces aplico un poco de color, otras apenas toco la superficie. Me gusta que el dibujo se mezcle con la madera, que sus vetas se convierten en nubes o en viento.

Trabajo sobre muchos tipos de soporte, contraventanas, tablas antiguas, rodajas de tronco… Cada una tiene su carácter y su historia. Me gusta pensar que de algún modo el bosque que pinto vuelve a nacer sobre una madera que ya tuvo vida. Esa madera un día fue árbol, parte de un bosque real. Luego se convirtió en puerta, en ventana o en mueble, formó parte de una casa, de la vida de unas personas. Cuando la recupero y la transformo en una obra ese ciclo se cierra, el bosque regresa, pero de otra manera.

Quizá también pinto bosques porque me recuerdan a una parte de mí. Pasé muchos fines de semana recorriendo sendas, subiendo montañas, atravesando ríos. Esas experiencias dejaron una huella que con el tiempo reaparece en mis obras. Cada árbol, cada pradera, cada horizonte verde tiene algo de aquel descubrimiento constante del paisaje asturiano.

Los bosques verdes son, para mí, una forma de volver a esos lugares pero también de rendir homenaje a la naturaleza que nos rodea. Pintarlos es como respirar despacio, recordar de dónde venimos y todo lo que nos da este paisaje. Quizá por eso nunca me canso de ellos. Cada bosque que pinto es distinto, aunque todos hablen de lo mismo, de la belleza de lo natural, del paso del tiempo y de esa vida que sigue creciendo, incluso sobre la madera más antigua.

Javier Ruiz-Cuevas

Javier Ruiz-Cuevas

Una vida elegida, hecha a mano

Me llamo Javier Ruiz-Cuevas, aunque muchos me conocen como Cachupín. Es un nombre que viene de una historia familiar y que con el tiempo se ha quedado conmigo, suena alegre, cercano… un poco como lo que intento transmitir en mi trabajo.

Nací en el País Vasco, pero me crie en Gijón, ciudad a la que me siento profundamente unido. Durante años trabajé en una oficina en la empresa familiar, hasta que pasados los treinta decidí cambiar el rumbo. Dejé la rutina de despacho por la incertidumbre y el placer del taller. Hoy puedo decir que fue una de las mejores decisiones que he tomado.

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