«Cada pieza de madera recuperada es un punto de partida. Antes de convertirse en cuadro o escultura hay un proceso de limpieza, restauración e inspiración que devuelve la vida a lo que parecía perdido.«
¿Cómo nace una obra de arte sobre madera reciclada?
Cada pieza de madera recuperada es un punto de partida. Antes de convertirse en cuadro o escultura, hay un proceso de limpieza, restauración e inspiración que devuelve la vida a lo que parecía perdido.
¿De dónde vienen las maderas recicladas?
Las maderas con las que trabajo pueden llegar desde muchos lugares. Algunas aparecen en demoliciones de casas antiguas, otras provienen de escombreras o de carpinterías donde quedaron piezas descartadas. A veces son amigos quienes me avisan cuando encuentran una contraventana, una viga o una puerta vieja que podría tener una segunda vida.
Entre esos materiales hay de todo, vigas que sostuvieron techos, contraventanas que vieron pasar los años, entrepaños de puertas, tablas y rodajas de tronco. Cada fragmento tiene su historia, y cuando llega al taller comienza otra.


¿Cómo empieza el proceso de transformación?
Cuando una de esas maderas llega al taller, lo primero es devolverle la dignidad. Dependiendo de su estado puede requerir un trabajo más o menos intenso.
• Limpieza inicial, eliminando polvo, tierra o restos de vegetación si ha estado a la intemperie.
• Lavado con agua y jabón para quitar la suciedad superficial.
• Inspección y tratamiento, comprobando si hay roturas, carcoma y aplicando los tratamientos necesarios.
• Decapado y lijado, especialmente en contraventanas o tablas pintadas, donde se decide qué partes conservar por estética y cuáles limpiar por completo.
A veces hay que desmontar piezas, separar los entrepaños o cortar secciones aprovechables. Todo este proceso es una mezcla de restauración y respeto, no se trata solo de preparar una superficie sino de escuchar lo que la madera puede contar.
¿Qué ocurre antes de pintar o crear una escultura?
Cuando la madera ya está limpia, seca y tratada, empieza la preparación artística. Si va a ser un cuadro, aplico una base blanca que servirá de fondo para la pintura. En el caso de esculturas, el trabajo es similar, aunque adaptado al volumen y a la forma natural de la pieza.
En este punto llega lo más importante, la inspiración. Cada madera tiene su carácter, sus marcas, sus vetas y su forma de sugerir algo. Hay piezas que claramente piden ser parte de un paisaje, otras que inspiran formas más abstractas o escultóricas. En el caso de los cuadros, muchos pertenecen a mis series más reconocibles pero siempre hay pequeñas variaciones. Ninguna madera es igual a otra y por eso cada obra es única.



¿Qué hace que cada obra sea irrepetible?
La singularidad de cada pieza nace del diálogo entre el material y la idea. La madera no es un mero soporte, forma parte del cuadro, muestra su propia historia y aporta su carácter a la imagen que enmarca. Las vetas, las grietas o los restos de pintura antigua no se esconden, se integran en la composición y se convierten en parte del lenguaje pictórico.
Trabajo sobre contraventanas, tablas antiguas, vigas, rodajas de tronco… Cada soporte conserva huellas de su pasado y esas huellas guían el proceso creativo. Me gusta que el espectador pueda sentir que la obra no solo representa algo, sino que es algo que ya vivió.
Cada cuadro o escultura nace así de una madera que fue árbol, que después formó parte de una casa, de una historia, de una familia… y que ahora, convertida en arte, cierra su ciclo y vuelve a la vida con un nuevo significado.
El arte como segunda vida
Crear sobre madera reciclada no es solo una elección estética, sino una forma de respeto hacia los materiales y hacia el entorno. Cada obra es también una historia de transformación, lo que un día fue útil, luego desechado, vuelve a cobrar sentido a través del arte.
Así es como nace una obra de arte sobre madera reciclada, con paciencia, con cuidado y con la certeza de que cada veta, cada marca del tiempo, merece seguir viva.







