Escala hacia el abismo: un viaje entre la materia y el alma

Nov 27, 2025 | Cachupín

De una viga vieja y unos cubos de madera recuperada nació una obra que habla del amor absoluto y del deseo de trascender. “Escala hacia el abismo” es un diálogo entre lo humano y lo divino, entre lo que somos y lo que anhelamos ser.

A veces una idea llega como una imagen que insiste, que se queda dando vueltas hasta que encuentra su forma.

“Escala hacia el abismo” nació así, de un pensamiento sobre el amor, sobre ese impulso que nos hace buscar algo más allá de nosotros mismos.

Recordé un verso de Cernuda que siempre me ha conmovido: “deseando perdidamente descender, como los ángeles aquellos por la escala de espuma, hasta el fondo del mismo amor que ningún hombre ha visto” Esa frase fue el punto de partida. Quería convertir ese sentimiento en una forma, en una obra que hablara de la fragilidad humana y del deseo de alcanzar lo imposible.

La madera que dio origen a la pieza era una viga antigua marcada por los años. Cuando la encontré, me atrajo que su base le otorgase una inclinación, como si ya estuviera intentando elevarse. La limpié, la lijé y dejé que conservara parte de su textura original. Después empecé a aplicar el color, en la base, un azul profundo, casi marino, que poco a poco se aclara hasta convertirse en blanco en la parte superior. Ese degradado representa el tránsito del mar al cielo, del deseo a la pureza, del cuerpo al espíritu.

Los cubos de madera sobre los que se apoya la viga también son reciclados. En ellos pinté rostros y fragmentos de cuerpos, símbolos de lo humano, emociones, pasiones, vulnerabilidad. Forman una especie de base viva, una raíz de la que nace la ascensión.
Y en la cima, un cubo blanco suspendido en el aire, como una meta inalcanzable, como la idea de lo divino que siempre nos queda un poco lejos.

Me interesa que el espectador sienta esa tensión, la viga parece avanzar hacia el cielo, pero también podría estar cayendo. Es una “escala hacia el abismo” porque el amor, cuando es absoluto, tiene algo de vértigo, de entrega total.

El acero de la base ancla la obra a la tierra. La madera, con sus vetas y sus heridas, recuerda que todo lo que asciende lleva consigo la memoria de lo vivido. Es una pieza que busca equilibrio entre la fuerza y la fragilidad, entre lo que fuimos y lo que todavía aspiramos a ser.

En el fondo, creo que toda obra de arte es una forma de amor: una manera de tender un puente entre lo que sentimos y lo que aún no comprendemos.
“Escala hacia el abismo” es mi forma de hacerlo visible, de transformar la madera y el color en una búsqueda, en una pregunta abierta hacia el cielo.

Javier Ruiz-Cuevas

Javier Ruiz-Cuevas

Una vida elegida, hecha a mano

Me llamo Javier Ruiz-Cuevas, aunque muchos me conocen como Cachupín. Es un nombre que viene de una historia familiar y que con el tiempo se ha quedado conmigo, suena alegre, cercano… un poco como lo que intento transmitir en mi trabajo.

Nací en el País Vasco, pero me crie en Gijón, ciudad a la que me siento profundamente unido. Durante años trabajé en una oficina en la empresa familiar, hasta que pasados los treinta decidí cambiar el rumbo. Dejé la rutina de despacho por la incertidumbre y el placer del taller. Hoy puedo decir que fue una de las mejores decisiones que he tomado.

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